¿Cuándo es el momento justo para tomar decisiones y salir de nuestra zona de confort? ¿Por qué será que a veces no tomamos decisiones?
¿Cuándo es el momento justo para encender (o mantener encendida) esa llama que tenemos dentro nuestro?
¿Qué hacemos para que se mantenga encendida o se apague?
Te voy a contar varias historias:
Mariano desde hace años que se siente triste con su vida de pareja pero, por alguna razón prefiere refugiarse en el trabajo frenético y así termina no conectando con el dolor ni con el hecho de decidir.
Raúl ya ha pasado la hora de jubilarse pero le cuesta volver a su casa y conectar con el vacío que hay allí. Sus hijos ya no viven con él y su mujer aún trabaja a jornada completa.
Marcos dejó de amar a su mujer pero prefiere quedarse en su zona de confort junto a ella a pesar de que ambos se estén apagando.
Mara ha trabajado a destajo durante toda su vida y la jubilación llega justo en el momento en que su hijo comienza su primer trabajo. Repentinamente las agendas se solapan e intenta supervisar cada uno de sus movimientos y decisiones laborales como si fueran de ella pero esto le impide conectar con la nueva etapa que está transitando.
Zoël ha iniciado la menopausia en el mismo momento en que sus hijas comienzan su adolescencia y su vida sexual. Siempre le ha resultado dificil establecer límites y ahora la menopausia se los susurra al oido, sin embargo no puede.
Noé debe cerrar su tienda y lo pospone buscando mil excusas que lo alejan de su sueño y lo llevan a perder dinero cada vez.
Clara siempre quiso ser diseñadora de moda, pero nunca encontró el momento justo. Hoy cumple 74 años de los cuales 35 han sido como obrera en una fábrica muy lejos del diseño, la creatividad y la moda.
Todos los nombres y personajes de esta historia son ficticios pero probablemente sus historias te resuenen.
Pensarás: ¿Pero por qué ninguno persigue sus sueños? ¿Por qué ninguno toma decisiones? ¿Por qué no hacen tal o cual cosa?
Parece fácil la pregunta y más fácil la respuesta sin embargo, a veces no tomamos decisiones simplemente porque no se puede.
Simplemente porque no podemos.
A veces porque da mucho miedo.
A veces ansiedad.
Otras veces nos quedamos más paralizados de lo que ya estamos.
No decidir es como quedarse frenado ante dos caminos con las luces intermitentes del coche y no tomar ningún rumbo.
Ni para un lado, ni para el otro.
Quedarse quieto.
Delante nuestro hay dos o más caminos posibles pero no podemos elegir.
Detrás nuestro hay una fila interminable de excusas o ideas limitantes que nos hacen de peso y nos impiden decidir.
Pero... no decidir, ya es en sí misma una decisión.
¿Pero cuál es esa decisión?
La de no avanzar.
Y en realidad, no tomar decisiones, no suele molestarnos... hasta que lo hace. Hasta que algo implosiona dentro nuestro y nos avisa cual red flag que nuestra llama se está apagando lentamente.
Me gusta pensar que somos como nuestros pequeños Mandalorian y que nuestra única obligación moral y propósito es cuidar de nuestra propia llama. Esa llama no está afuera, está adentro.
Y del mismo modo que la vida puja hacia adelante, nuestra llama busca oxígeno para mantenerse encendida y seguir flameando.
¿Qué te da oxígeno? ¿Qué te da felicidad? ¿Cómo te estás sintiendo estos días? ¿Cómo sentís que se encuentra tu llama?
La respuesta a esas preguntas, hablan de decisiones que estás tomando o no.
Lo único importante es saber que el único tiempo real es el presente por lo tanto... el momento justo para tomar decisiones es hoy.
Caro
#psicologia #saludmental #resiliencia #decisiones #juegodelavida
Añadir comentario
Comentarios